
¡Oh rotondas de rala vegetación
inmensos párquines,
anodinas intersecciones,
patios de edificios estatales!.
¡Oh iglesias de los setenta,
fuentes en intento de modernidad,
mobiliario urbano en decadencia!.
¡Qué sería de vosotros lugares horrendos
sin las debilidades humanas
de las que sois escenario,
besos, trapicheos, risas, nacimientos,
y coches funerarios!.