
su polla decidió mirar al cielo
al ver aquel pezón púrpura
aflorar en el baño de la discoteca,
antes de follarse apuraron las rayas
sobre el documento nacional de identidad
y sus identidades se mezclaron
como enloquecidas serpientes
danzando al son
de acentuados bajos
e incoherentes rezos trás la puerta,
sus bocas hablaron la lengua primitiva
y nació en la ciénaga, como siempre,
el amor.